sábado, 23 de septiembre de 2017

Roberto Dughetti. Padre Pio de Pietrelcina

Padre Pio de Pietrelcina. 1966. Roberto Dughetti
Carboncillo

Celebramos la memoria del santo Padre Pio de Pietrelcina. Este humilde fraile capuchino revolucionó la vida religiosa de la Italia del siglo XX a través de la oración, de la penitencia, y de las obras de caridad.

Este retrato realizado todavía en vida del Padre Pio nos muestra su gesto adusto. Fue un hombre que tuvo que sufrir la incomprensión y hasta la persecución de parte de amplios sectores de la Iglesia que veían en él un retorno al oscurantismo medieval.


viernes, 22 de septiembre de 2017

El Greco. El Martirio de San Mauricio y la legión tebana.

El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana. 1580-1582. El Greco
Óleo sobre lienzo. Medidas: 445 cm x 294 cm.
Real Sitio de San Lorenzo del Escorial

En Agauno (hoy Saint Maurice d´Agaune), en la región de Valais, en el país de los helvecios, santos mártires Mauricio, Exuperio, Cándido, que siendo soldados, al decir de san Euquerio de Lyon, fueron sacrificados por su fe en Cristo, en tiempo del emperador Maximiano, juntamente con sus compañeros de la misma legión Tebea y el veterano Víctor, ilustrando así a la Iglesia con su gloriosa pasión (c. 302).

Esta noticia del Martirologio Romano nos invita hoy a contemplar una de las obras cumbres de la pintura religiosa: el Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana de El Greco. Fue encargado en 1580 por Felipe II para decorar una de las capillas laterales de la Basílica del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, concretamente la capilla consagrada al santo, dentro del programa iconográfico de culto a los santos, que había sido ideado para la misma de acuerdo a los dictámenes de la Contrarreforma.  Se eligió este tema porque el citado Santo era el patrón de la Orden del Toisón de Oro, cuya cabeza era Felipe II.

Doménico tardó casi tres años en pintar esta soberbia obra en su taller de Toledo, entregándola personalmente a finales de 1582, lo que demuestra que el pintor quería conseguir el favor de Felipe II y la oportunidad de poder trabajar en la decoración de El Escorial.  A su regreso de Portugal en 1583, el rey pudo ver la obra pero no resultó de su agrado, aunque su calidad artística le fue reconocida al tasarse la obra en 800 ducados.  A El Greco se le pedía claridad y decoro para la representación del martirio, pero él no sólo lo desplaza a segundo término, sino que lo hace con una serenidad inapropiada y sin verse la muerte de San Mauricio, colocando como motivo principal el momento en que el santo convence a sus compañeros para que permanezcan fieles a su fe en Cristo.

Además el pintor introduce en todos los grupos una serie de retratos de personajes con armaduras contemporáneas, con banderolas y ballestas, recurso bastante habitual de la pintura italiana y que El Greco había utilizado ya en algunos de sus cuadros, como en El Expolio, pero que, en realidad, resultan poco idóneos para el ornato de un lugar dedicado al culto como la Basílica. Seguramente el Greco sólo buscaba la presencia de altos dignatarios cortesanos, con la intención de relacionar la resistencia de San Mauricio a hacer sacrificios a los dioses, con el papel del rey como defensor de la fe católica frente a la herejía protestante.

Con este cuadro, El Greco fracasó para siempre en sus intentos de conseguir el mecenazgo real de Felipe II, y su Martirio acabó relegado a una estancia secundaria del Monasterio, la Sala de Capas o Sacristía de Coro.  La versión que realizó Rómulo Cincinato en 1584, se consideró como un verdadero modelo de corrección arqueológica para su sustitución en la capilla, donde hoy continúa figurando.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Juan Ribalta. San Mateo y san Juan Evangelista

San Mateo y san Juan Evangelista, 1625. Juan Ribalta
Óleo sobre lienzo,  66 cm x 102 cm
Museo del Prado, Madrid. España

Celebramos hoy la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Se trataba de un publicano, un recaudador de impuestos. Fue llamado por Jesús, a quien no importó su condición de pecador público; y, movido a la conversión, lo dejó todo para seguirlo.

Contemplamos la imagen del evangelista en una representación de Juan Ribalta. Era hijo de Francisco, y desarrolló su corta carrera en Valencia, donde se trasladó siendo niño con su padre. Su estilo tiene como punto de referencia el de éste y, por lo tanto contiene numerosas referencias naturalistas, que mezcla con un gusto personal por el cromatismo.

Sus mejores cualidades se advierten en esta obra, que forma pareja con la que representa a los otros dos evangelistas. Su tema y su formato sugieren que formaron parte del banco de algún retablo. Están realizadas con pinceladas menudas, de delicado trazo, propias de un miniaturista preciso, de un excelente dibujante. Se aprecia además en ellas la importante influencia que ejerció en Valencia el pintor Pedro de Orrente, quien gustó de representar la historia sagrada en clave de pintura de género.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

San Andrés Kim, primer sacerdote y mártir coreano

Busto de San Andres Kim. Siglo XX
Bronce
Catedral de Myeongdong (Seúl)

Celebramos hoy la memoria del martirio del primer sacerdote coreano, san Andrés Kim, junto con una multitud de mártires que perecieron en la persecución contra la naciente iglesia coreana, durante el siglo XIX. El 6 de mayo de 1984, el papa Juan Pablo II canonizó a Andrés Kim Taegon junto a otros 103 mártires de Corea, incluidos Pablo Chong, durante la visita que este realizó a Corea.

Nacido en familia nobiliaria de clase social que se llama yangban, los padres de Kim Taegon eran conversos y su padre fue también martirizado por practicar el Cristianismo, una actividad prohibida en la Corea fuertemente Confucionista de la época. Bautizado a la edad de 15 años, Andrés estudió en el seminario de la colonia portuguesa de Macao, hoy parte de China. Nueve años más tarde fue ordenado sacerdote en Shanghái (1845) por el obispo francés Jean Joseph Ferréol; Después volvió a Corea a predicar y evangelizar. Durante la dinastía Joseon, el cristianismo fue duramente suprimido, muchos cristianos fueron perseguidos y ejecutados; los católicos por tanto recurrieron a practicar en secreto su fe. Kim Taegon fue uno de los muchos miles de cristianos que fueron ejecutados en este tiempo. En 1846, a la edad de 25 años, fue torturado y decapitado cerca de Seúl en el río Han.

De él conservamos estas palabras de despedida. En esta última hora de mi vida, escúchenme atentamente: si he mantenido comunicación con extranjeros, ha sido por mi religión y mi Dios. Es por él que yo muero. Mi vida inmortal está en su punto inicial. Conviértanse al cristianismo si desean la felicidad tras la muerte, porque Dios alberga castigo eterno para aquellos que rehusaron conocerle.

Antes de que el Padre Jean Joseph Ferréol, a la sazón primer obispo de Corea, muriera por asfixia el 3 de febrero de 1853, él deseaba ser enterrado junto a Andrés Kim, afirmando: Nunca sabrán lo triste que fue para mí la pérdida de este joven sacerdote nativo. Amaba a su padre y le amaba a él; es un consuelo saber que ambos estarán en la felicidad eterna.

martes, 19 de septiembre de 2017

Resurrección del hijo de la viuda de Naín

Resurrección del hijo de la viuda de Naín, 1530-1532. Matthias Gerung
Tinta sobre pergamino. Biblia Ottheinrich, Folio 81V 

¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! así llamo Jesús al hijo de la viuda de Naim. Leemos en la Eucaristía de hoy este pasaje del Evangelio según san Lucas, en el que Jesús, movido a misericordia ante la triste escena del duelo de la viuda enterrando a su único hijo, devuelve la vida al difunto y se lo entrega a su madre. Dos son, pues, los aspectos que contemplamos: el poder de Jesús como Señor de la vida que es, y la misericordia como motivo de su acción.

Contemplamos la escena representada en una iluminación del siglo XVI en una Biblia alemana. Aparece el Señor a la puerta de la ciudad, de donde sale el cortejo fúnebre.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Cristo Pantocrator - Berze la Ville

Cristo Pantocrator - XII - Anónimo
Pintura al fresco
Berze la Ville - Francia

No lejos de Cluny se encuentra un pequeño pueblo que alberga un gran tesoro. Se trata de Berze la Ville. Aquí estableció Cluny un priorato, en el que gustaba el gran abad san Hugo de Semur de retirarse a orar. Hoy se conserva la pequeña iglesia románica, ornamentada con unos frescos admirables, en los que destaca la majestuosa imagen de Cristo en majestad.


El Señor aparece sentado en un trono, portando en la mano izquierda un pliego que alude al evangelio de la vida;  la mano derecha, al mismo tiempo, esta desplegada en actitud de bendecir. Su figura se encuentra rodeada de una mandorla mística, signo de su trascendencia o divinidad.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Van der Goes. Crucifixión.

Crucifixión. XV. Hugo van der Goes
Óleo sobre tabla. Medidas: 42 cm x 27 cm.
Museo Carrer. Venecia

Contemplaqmos hoy junto a la Madre la Pasión y muerte del Señor en la Cruz. Recurrimos a una tabla de Hugo van der Goes, en la que se representa la Cruz del Señor, al pie de la cual lloran el Discípulo Amado y la Madre del Señor. La Cruz se levanta sobre una roca, en la que se muestra una calavera y su mandíbulo, que aluden a Adán.

Hugo van der Goes nació en Gante. Es poco lo que se sabe sobre su vida, aunque fue unos de los pintores flamencos más importantes de la segunda mitad del siglo XV. Las primeras informaciones ciertas sobre este pintor lo sitúan en los años 1460 en Brujas donde colabora con la decoración en las fiestas en honor de las bodas del duque de Borgoña, Carlos el Temerario. Ya en vida gozó de amplia fama, teniendo encargos tanto de los burgueses como de la aristocracia.

Al sufrir enfermedad mental, se retiró como hermano lego al monasterio Rodeklooster, cerca de Bruselas alrededor de 1478 con la esperanza de que, viviendo en un monasterio, se recobraría de su depresión. No interrumpió su actividad pues es por esta época cuando realizó su Muerte de la Virgen, donde se transparenta una tensión dramática más aguda, traducida por la irrefrenable animación expresiva de los personajes. Van der Goes intentó suicidarse por motivos de su enfermedad mental en 1480, y murió dos años más tarde. En su estancia en el monasterio Roderklooster también viaja alguna vez a Colonia y Lovaina.

En su obra acusa la influencia de autores como Jan Van Eyck y Rogier van der Weyden que habían logrado representar con solvencia el cuerpo humano y el acabado realista en el detalle. Posteriormente conoce sin duda algunas obras italianas contemporáneas, y este contacto influye sobre él, en el sentido de acabar en una ordenación más monumental del espacio.